lunes, 17 de octubre de 2011

Historia del Software Libre

El software libre nació de la mano del propio software en la década de los años 60. Entonces las gigantescas máquinas a las que llamaban computadoras hacían uso de programas cuyo código fuente estaba a la vista de todos (los que querían verlo, por supuesto) y se podía distribuir libremente. Esto provocó que ya en esos tiempos, prehistóricos desde el punto de vista de la informática, existiera una pequeña comunidad de científicos y programadores que intercambiara código, a la vez que informes de errores e ideas. El software por entonces no era más que un valor añadido a las carísimas computadoras y se solía distribuir gratuitamente por los fabricantes.

La situación cambió radicalmente con el descenso del precio de las máquinas y sus componentes (el hardware) y la progresiva necesidad de un software más potente y con mayores funcionalidades. La ventaja competitiva que el intangible daba a las máquinas llegó hasta el punto en el que incluso había gente que estaba dispuesta a pagar dinero por él. Esto que en sí no es necesariamente malo, provocó sin embargo un giro radical en la industria informática: las primeras compañías exclusivamente dedicadas a la creación de software aparecieron en el horizonte y se hicieron fuertes en el mercado.

En aras de maximizar beneficios (económicos y estratégicos), una de sus tácticas habituales era limitar hasta más no poder lo que el usuario podía hacer con el software que creaban. De repente, algo tan natural hasta pocas fechas antes como compartir un programa o su código se convirtió en una práctica deleznable y que atentaba no solo contra el creador del software, sino contra toda la industria del software y, por si acaso, también contra la sociedad y su bienestar. El lector, seguro que muy atento a los temas de actualidad, sabrá que este argumento se sigue utilizando de manera habitual una y otra vez en nuestros días por asociaciones de editores y grandes compañías de software: el que copia es nada menos que un pirata.

No fue hasta mediados los años 80, cuando Richard Stallman formalizó las ideas básicas del movimiento del software libre que está revolucionando la industria del software (y como se verá en este libro, puede que algo más). El software libre, tal y como lo conocemos hoy, dio sus primeros pasos con un manifestó en favor de la libertad de expresión y un proyecto conocido hoy mundialmente, el proyecto GNU. Y con él, vio la luz probablemente una nueva forma de ver y entender el software y los bienes intangibles que se ha visto acelerada con la masiva implantación de Internet en las postrimerías del siglo XX y principios del actual.

Ha sido el binomio Internet-software libre (junto con otros ingredientes secundarios) el que ha propiciado uno de los cambios más radicales de las últimas décadas. Nótese que es difícil imaginarse el éxito del uno sin el otro. La mayor parte de la infraestructura de Internet se sustenta sobre código libre, mientras que las posibilidades colaborativas que ofrece Internet han sido vitales para el pleno desarrollo del software libre como elemento tecnológico y filosófico. Sin embargo, mientras el cambio tecnológico basado en Internet ha tenido una fuerte implantación en el mundo occidental, la mentalidad ligada al software libre está tardando algo más en calar en la sociedad. 
 
Pero no cabe duda de que paulatinamente va ganando en importancia. Y es precisamente en este punto donde nos encontramos; en un mundo que está empezando a asimilar estos cambios y lo que conllevan. Los ensayos en este libro presentan y toman posición precisamente en algunos de los debates de más radiante actualidad que tienen que ver con estos aspectos. El lector podrá comprobar que el futuro tiene una clave en software libre y que ésta puede ser la llave hacia la sociedad post-moderna.