lunes, 28 de noviembre de 2011

RAID 0

Es el más básico de los RAID (aunque en realidad no se puede considerar como tal). No tiene control de paridad ni es tolerante a fallos, lo que no lo hace utilizable como sistema de copia de seguridad ni en el volumen donde vamos a instalar el sistema operativo, ya que este (ya sea Windows o Linux) necesita una seguridad bastante alta en la integridad de los datos. 

Este sistema multiplica la capacidad del menor de los discos por el número de discos instalados (aunque con algunas controladoras de gama alta se consigue que la capacidad total sea igual a la suma de la capacidad de los discos), creando una capacidad de almacenamiento equivalente al resultado de esta operación, utilizable como una sola unidad. A la hora de usar estos discos, divide los datos en bloques y escribe un bloque en cada disco, lo que agiliza bastante el trabajo de escritura/lectura de los discos, dándose el mayor incremento de ganancia en velocidad cuando esta instalado con varias controladoras RAID y un solo disco por controladora. 

Estas ventajas, utilísimas hace 10 años, hoy en día son menos importantes, primero porque la velocidad de transferencia de los discos actuales (sobre todo los SATA 2) es lo suficientemente alta, segundo porque es mucho más barato un disco de 320GB que dos de 160GB y tercero porque el mayor inconveniente de este sistema es que un error en uno de los discos hace que falle todo el sistema y que además, al depender un sólo dato de dos o más discos se multiplican las posibilidades de fallos y errores.