lunes, 26 de enero de 2015

Diferencias entre tarjetas SD y tarjetas SDHC

En lo que se refiere a tarjetas SD existen muchos tipos de modelos cuyas diferencias más destacables radican en su capacidad y su velocidad de escritura. Esta última se mide en múltiplos de 150kB/s, al igual que la velocidad de lectura de las unidades lectoras de CD. Así, a modo de ejemplo, una tarjeta de 40X puede alcanzar una velocidad de escritura de unos 6MB/s, una de 80X podrá llegar a los 12MB/s y una de 100X puede permitir una velocidad de 15MB/s.

 Estas velocidades son velocidades máximas a las que se puede escribir en la tarjeta, pero no se habla de la mínima. Aquí entra en juego la primera ventaja de las nuevas SDHC: garantizan una tasa de transferencia mínima que dependerá de la clase a la que pertenezcan. Así, una SDHC de clase 2 garantiza una velocidad mínima de 2MB/s, una de clase 4 garantiza 4MB/s como mínimo, una de clase 6 garantiza los MB/s y una de clase 10 garantiza los 10MB/s.

Esto no significa que una SDHC sea necesariamente más rápida que una SD o viceversa. Existen modelos SD lentos y rápidos, y SDHC lentos y rápidos, aunque sí es cierto que las tarjetas SDHC son más nuevas y hacen uso de la interfaz de manera optimizada, comenzando por capacidades no menores a los 2GB y pudiendo llegar hasta los 128GB de capacidad en la actualidad.

También hay que tener en cuenta que no todos los dispositivos digitales soportan las SDHC, por lo que una tarjeta SDHC no funcionará en un dispositivo que no tenga el logotipo del estándar SDHC. Incluso hay que tener cuidado con algunos lectores de tarjetas, ya que, aunque soportan SDHC de manera oficial, están limitados a los 4GB, por lo que no serán capaces de escribir correctamente en tarjetas de mayor capacidad, pudiendo dar lugar a pérdidas de datos en éstas.


Es importante tener en cuenta el uso al que se va a destinar la tarjeta a la hora de elegir entre una de tipo SD y otra de tipo SDHC. Por ejemplo, en cámaras digitales compactas que sólo permitan almacenar las fotografías en formato JPEG puede no ser rentable pagar un precio más alto en una tarjeta SDHC, cuyas ventajas principales (velocidad de escritura y mayor capacidad) muy probablemente no sean relevantes, siendo en una inmensa mayoría de casos suficiente con una tarjeta SD de capacidad y velocidad media. Por contra, en el caso de cámaras de más alta gama (cámaras réflex, cuatro tercios y derivados, que permitan almacenar las fotografías en crudo) o cámaras de vídeo, cuyo uso típico requiere de bastante espacio de almacenamiento y una velocidad sostenida de escritura de datos, sí es muy recomendable el uso de tarjetas SDHC de, al menos, clase 4 para garantizar una escritura ágil de los datos.